lunes, 29 de julio de 2013

Primera página del libro,"Quesada,un sueño".Creado por El escritor Enrique Seijas Muñoz ,e ilustrado por Ramón Moya López.Como la espuma aparece en la cresta de la ola, igual que Soraya se ofreció a los ojos de Muley Hacén una radiante mañana en el palacio la Alhambra, Quesada destaca de pronto ante el viajero, como por arte de la magia que inunda aquellos parajes, en un recodo del camino, al término de uno de los muchos repechos que jalonan la carretera. Espléndida, encantada y encantadora, blanca entre el frondoso verde de la masa boscosa, el ocre oscuro de los macizos que la circundan y el azul intenso de un cielo que transmite confianza hasta cuando se vuelve gris porque parece enojado; plena de historia y no exenta de leyenda, mimada por los romanos, visigodos, musulmanes y cristianos, pueblo pero también villa y ciudad, con ese atractivo natural que sólo los rincones elegidos pueden mostrar. Altiva entre los montes y humilde en su ubicación terrena, orgullosa tanto de su pasado como de su presente pero sencilla en la hospitalidad; generosa y acogedora, deseosa de mostrar sus encantos. Llegar a Quesada es como traspasar una puerta que nos lleva al pasado, a la medina medieval sobre todo con sus calles tortuosas y sus arcos milenarios, pero sin abandonar el presente, que puede disfrutarse en sus modernas plazas o en el museo dedicado a uno de sus hijos más ilustres y queridos. No resulta fácil expresar las emociones que se agolpan en el visitante sensible cuando se hace consciente del pasado espléndido de este lugar y menos aún a medida que va adentrándose en los rincones urbanos que atesora y los parajes naturales que lo rodean. El rumor del agua es una música permanente, composición alegre y bulliciosa que acompaña durante casi todo el paseo; el variado colorido de sus edificios modernos contrasta con el monótono pero brillante monocolor de los restos que en buen estado se conservan de siglos pasados; las empinadas cuestas del casco histórico más antiguo conviven, en peculiar sintonía, con los amplios espacios llanos de las zonas de expansión, en las que abundan los jardines. Y por si todo eso no fuese suficiente, el sol ofrece en su despedida un intenso piar de pájaros que revolotean nerviosos antes de refugiarse en las ramas de los frondosos árboles y la llegada de las sombras transmite una sensación de sosiego que se convierte en paz interior, premonitora de un relajado descanso para recuperar fuerzas antes de sumergirse de nuevo en el disfrute de la visita.

















1 comentario:

  1. Comentario,sobre el libro "Quesada,un sueño".Respecto al precioso libro que tuviste la gentileza de obsequiarnos, sólo te puedo decir que responde con creces a las expectativas supuestas: el material es de primera y los contenidos realmente preciosistas tanto por la exquisitez literaria que el malogrado Enrique Seijas utiliza, como por la manifestación sublime que ese don natural que posees, pone de manifiesto cuando describes con extraordinaria sutileza y esplendor, los diferentes rincones de ese maravilloso refugio de belleza, que es tu formidable Quesada de la que tan intensamente se enamoró Rafael Zabaleta..
    El libro es una delicia y te aseguro que invita a releerlo y admirarlo en más de una ocasión; ocurre con él como con el tercer movimiento de la Primera Sinfonía de Mahler: la conoces intensamente, la tarareas sin darte cuenta pero necesitas oírla de vez en cuando, porque es preciso el contacto con su belleza. Mi enhorabuena, amigo Ramón, por hacer las cosas tan bien hechas y acordarte de los amigos para compartirlas.
    Un fuerte abrazo. Celso

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